Una de las canciones que suenan en la noche de Nairobi
Sergio Dalma lo decía: “Bailar de lejos no es bailar”. Los kenianos parecen haber tomado buena nota de ello. Pero, al mismo tiempo, da la sensación de que tuvieron un problema en la traducción de “bailar pegados es bailar”, porque más que pegarse se acoplan.
http://grooveshark.com/songWidget.swf
Yo siempre había sido el típico españolito de brazo izquierdo en la barra y mano derecha aguantando el vaso. De esos que sólo bailan cuando pueden tener a una mujer entre los brazos. Mi paso por Madrid hizo de mí un tipo más animado, pero – como la mayoría de mis compatriotas – seguí sin bailar solo. Lo que hacemos es dar botes al estilo del norte de Europa. Es decir, levantar una mano mientras se pega un grito con la boca redonda, colgarnos del cuello del de nuestro lado o, incluso, hacer el “boxeador” (puños en alto, antebrazos juntos cubriendo una cabeza que mira al suelo y niega continuamente como si estuviera siguiendo algún ritmo).
En Kenia la cosa cambia. Me atrevo a poner en duda que todos los africanos sean buenos bailarines. No tengo ninguna duda de que tienen el ritmo en la sangre, pero de ahí a saber aprovecharlo según los cánones occidentales, hay un trecho. Aún no he visto en las noches de Nairobi a ninguna pareja bailando como lo hacen los de sangre latina: mano con mano y la otra sobre la cintura con ocasionales vueltas sobre sí misma por parte de ella.
Aquí no se agarran, se tocan e, incluso, se golpean. Los kenianos, somalíes, etíopes, tanzanos y todos los africanos que han hecho de Nairobi su hogar prefieren dejar que la música les posea y no aplicar ninguna norma sobre sus pasos. Se mueven espasmódicamente y, de vez en cuando, dan algún paso que esté de moda por algún videoclip reciente.
Que nadie se equivoque, no suelen bailar solos. Sí que tienen una pareja de baile, que tiende a cambiar cada diez segundos como si el compás de la música fuera el juego de las sillas. Optan por no perder el tiempo en la seducción que es el baile al que los españoles estamos acostumbrados. Ellos prefieren lanzarse a unos movimientos muy sexuales y evidentes, como si creyeran que la insinuación es inútil y tonta.
“Allá donde fueres, haz lo que vieres” que dice el refrán. Pero tampoco estoy yo dispuesto a hacer el ridículo intentando algo que no sé hacer. Así que me quedo en un punto medio aceptable, no hago demasiado el idiota, pero no llego a desmelenarme. El problema es qué haces cuando bailas con una mujer. En este mundo donde expatriados, africanos y prostitutas se mezclan, es difícil saber cuáles son los protocolos aceptables.
Obviamente, con una española – y mediterráneas en general – uno puede bailar tranquilo. No se malinterpretan gestos inocentes para nosotros como una mano en la cintura o en la barriga. Más complicado se vuelve todo cuando haces lo propio con una europea del norte. La mayoría se sorprende y, de su reacción, se pueden concluir fácilmente sus intenciones. En cualquier caso, serán extremas.
En el caso de las latinoamericanas, uno puede volver a la comodidad de las españolas. Sin embargo tienen una desventaja: su entrega. Resultan más apasionadas, tienden a bailar con mucha más pasión. Es ideal para divertirse, siempre que puedas estar mínimamente a la altura de tu pareja de baile. Sin embargo, si tus intenciones se acercan más a una flor y un libro por Sant Jordi (o menos románticas pero igual de alejadas del baile), puede resultar muy confuso. En su entrega, uno pasa a ser un simple comparsa, un elemento necesario para la danza, pero igual de importante que un pedazo de baldosa.
En el caso de las kenianas, la cuestión es absolutamente contraria. Uno puede tocar casi donde sea, que se asume como parte del baile. Pero, al menos en mi caso, el ritmo no me posee del mismo modo. Necesito normas, algún paso concreto y previamente planeado. Me siento incapaz de abandonarme. Que nadie en España sienta lástima de mí: ninguno de nosotros es capaz de hacerlo totalmente. Y si alguien es capaz, suele hacer el payaso. Cada uno tiene sus límites. Lo mejor es asumirlo.
Pero, como nunca me escucho, jamás tengo en cuenta mis propias reflexiones. Así que mi comportamiento nocturno depende mucho de las circunstancias de la velada.
Jajajjajaja! Toda una tesis sobre el baile. Me he reido en medio de clase. Vaya muy bien la muela!
Qué grande NAcho!! jajajajajajaja. Yo me siento más sudamericana en este aspecto.
un besazo!!
Jajjaja!! Que buenooooo!!! Me ha encantado tu deescripcion del baile a la espanola, me he sorprendido a mi misma poniendo la boca en una “o” jajaj! Pues la vverdad es q prefiero la version del baile a la espanola o latina. Me alegro de que no se te pegue la keniana!!!
Alguien me recomendo mucho tu blog, y me he pasado la ultima hora deleitada con tu narrativa. Pero esta entrada me partio de risa. Vivi 8 meses en Blantyre, Malawi. Me llamo la atencion que incluyeras en tu blog el video de la cancion de “Sawa sawa…” que en Malawi, sino la tocan por lo menos 8 veces durante la noche, entonces tu noche no fue completa (por cierto, sabes lo que quiere decir la cancion exactamente? Porque ese es otro rollo…). Soy mexicana, nacionalizada canadiense, he vivido en Asia y en Europa del Norte y tu cronica me encanto; fue como un tour de force de mis experiencias en la pista de baile alrededor del mundo. Le atinaste en todo! De plano despues de tanto mundo, como dicen en Mexico, yo ya estoy hecha toda bolas cuando se trata de bailar – y no te creas, las mujeres la tenemos aun mas dificil cuando se trata de codificar ciertos movimientos o expresiones. Igual solo estas bailando y todo esta “meh” o igual el cuate con el que estas bailando entendio que sugeriste “si, segurisimo tendre a tus hijos!” Suerte en la pista de baile!
Hola Elena!
Me alegro que te guste el blog. Y, sí, sé lo que significa la letra de la canción. Me lo dijo una amiga cuando intentaba seducirla con esa música! Por qué no te animas y escribes algo sobre tu experiencia en Malawi? Mándamelo y lo publicamos, así no me quedo en la visión de East Africa.
En qué parte del mundo vives ahora?
JAJAJAJAJAJAJA! Si, no se que tan lejos te lleve la seducción con “sawa sawa…” supongo que todo depende del contexto y la persona, no? Jaja! A mi me fascina bailar, pero despues de muchas situaciones peculiares, termine inventandome a un esposo, que para el caso es lo mismo, porque con eso de que salian con “no lo veo junto a ti y como soy muy discreto, no se tiene por que enterar” pues te cuento…
Tristemente tuve que regresar a Canada (Winnipeg) por motivos personales, pero espero proximamente regresar a Africa (no necesariamente Malawi, aunque regresar ahi seria fantastico) o Sudamerica. Jamas he estado en Kenya, pero si estuve en Tanzania, Zambia y Mozambique, y al comparar me di cuenta que vivir en Malawi es muy diferente al resto de los países de Africa del Sur. Cuando vives en un pais en el cual el 40% del producto interno bruto depende de la caridad de paises europeos, EU, Canada y las Naciones Unidas, y tienes un presidente que perdio la razon y los manda a todos al diablo, pues la luz, la gasolina, el agua, las medicinas, el pan y hata la cerveza, se vuelven los retos a conseguir de cada dia. A partir de esa experiencia me di cuenta que el desarrollo tiene muchos niveles y extensiones y desgraciadamente Malawi esta a un nivel muy bajo.
Cual es tu email?